Sobre Obama y el Premio Nobel de la Paz

Me tomo estos momentos para reflexionar sobre este acontecimiento, ciertamente histórico.
Más allá de que si se lo merece, si es que esto es pura cortina de humo o si es que -bueno- no había a quien más dárselo, creo que la intención del comite este año ha sido mostrar que nuevas formas son posibles.
Ver a un presidente (dícese, de la nación más poderosa de la tierra) tendiendo puentes de paz entre el mundo islámico y el mundo occidental y a la vez alentando el desarme nuclear (viniendo del país que viene) simplemente amparado ante la opinión pública, en su imagen y en la esperanza que transmite, es novedoso, como novedoso fué tambien cuando a Roosvelt le dieron el mismo premio siendo también presidente, en una época de crisis quizá mucho más fuerte que la que está viviendo el mundo actualmente.
Y está bien, ya me estaba resultando repetitivo los premios de la paz a personajes que, más que representar un cambio o una propuesta de solución, representaban “la lucha por la paz” o sino la figura de mártires; y en estos tiempos de crisis (no sólo económica) encaja muy bien la figura de alguien que nos recuerde que la innovación siempre es necesaria y que nuevas formas son posibles.
Lo que me preocupa :
Si a mi me diesen el Premio Nobel, estaría muy feliz: No tengo responsabilidad en el escenario mundial actual y sería una medallita en el pecho, pero no es lo mismo con Obama. Resultará interesante ver cómo se desenvolverá con el mundo musulmán (aló, ¿Irán?), con las demás potencias nucleares (entiéndase Corea del Norte) y con el pueblo estadounidense que aún no ve la luz al final del tunel.
Será entonces que no estarémos pidiéndole un buen desempeño a un presidente-yankee-más, sinó a un Premio Nobel.
Ojalá no acabe siendo tan controvertido como Henry Kissinger.